jueves, 5 de enero de 2017



Para los días tristes.
¿No te pasa que hay días en los que simplemente no deberíamos salir de la cama? Es en esos días en que la pachorra ataca o que la tristeza invade todos tus sentidos, a veces tenés motivos, a veces no. Está bien tener esta clase de días, lo que no está bueno es que se nos hagan común.
Aldana quería levantarse, juraba por el cielo entero que debía hacer una y mil cosas, pero su ánimo no concordaba con su día ya planeado, su corazón estaba abatido, triste, quería llorar hasta quedar dormida otra vez. Si le preguntaban qué le sucedía estaba segura de que tenía más de un motivo para estar así, sin embargo, se levantó a duras penas, lavo sus dientes y se dijo así misma, debes afrontar tus tristezas. No diría que eso le basto para estar bien, estiro sus brazos al cielo y con un susurro alentador de  “tu puedes”, puso a toda voz su música favorita y comenzó a realizar las tareas primordiales, cuando quiso acordar la tristeza y todo malestar se habían esfumado, al menos por el momento.
Aldana supo en ese instante que ella era la única que podía cambiar sus días tristes, por un día en compañía de la mejor canción y su sonrisa sincera.

lunes, 2 de enero de 2017

El universo conspira.



Eliana decidió que estaría en paz con ella misma, dejaría la “mala” vida que estaba llevando, sufrir por personas que no valían la pena, y se concentraría en lo que realmente importaba, ella.
A veces reconciliarse con uno mismo es difícil, porque cargamos con munición pesada en bolsas bien selladas por si esas “municiones” quieren escapar. A pesar de esto ella siguió adelante con este gran paso, miró las estrellas titilantes en el cielo y sintió como su mente se suspendía en aquella manta negra que poseía pequeños brillos.
Depender de sí misma le era tan fácil, pero desprenderse de lo que creemos que desordena nuestras vidas y suspendernos en el aire liviano, no es fácil, porque debemos depender de la fe, Eliana tenía fe, fe en sí misma, pero esa noche supo que debía depender de algo más, y optó por poner su fe en el universo.
Sintió como una paz envolvió sus sentidos y sabía que después de esa noche no sería lo mismo.
El cielo le inspiraba confianza, se dio cuenta de que solo necesitaba el aire para respirar y amor, amarse.
Al principio se sintió absurda, hablar con el universo o con quien estuviera detrás de aquel manto oscuro no era sencillo, pero sintió paz y siguió hablando a las estrellas.

–Seguramente el universo conspirará a mi favor–  pensó Eliana con lágrimas en los ojos. 

martes, 27 de diciembre de 2016

Mi vecina no me mima.

Patricia es una joven estudiante que vive sola, en un complejo habitacional muy conocido por la policía, los motivos, una vecina, doña Dulce.
Se conocieron un día gris de Abril, a Patricia se le había ocurrido pasear el perro del vecino, este que viaja mucho y de inconsciente tiene una mascota en un dos por dos, siempre hay uno en cada vecindario. En fin Pato, como así la llaman sus allegados, decidió ofrecerse a ser la cuidadora de este lindo labrador, mientras su dueño estaba fuera de la ciudad.
El dorado perro de inmensas proporciones sale disparado hacia la calle llevándose a doña Dulce, la vecina complicada, por delante, dejándola patas arriba en la vereda. Patricia consternada decide darle una mano a la adorable anciana.
–Me las pagarás, bruja del demonio– fueron las palabras que dulcemente Dulce le lanzó a Pato.
Ese fue el momento que desencadenó la furia de Dulce hacia la joven vecina, denuncias, acoso telefónico, pedradas, insultos, fueron nada, comparado a lo que sucedió un año después.
Patricia sale a baldear la vereda como era de costumbre, sábados a la tarde, emocionada en su tarea vio por el rabillo del ojo que su Dulce vecina, venía muy rápidamente por el pasillo y sin tener la más mínima consideración pasó a todo babor pechándose a Patricia.
Pato tan cansada de la misma cantaleta mes tras mes, estalló en furia:
–¿Acaso no ve que estoy limpiando?
–Y vos no ves que voy pasando, bruja del demonio.
Patricia no contestó a la agresión y solo la mandó a que siguiera su camino. doña Dulce no conforme con su despliegue de mala educación, comenzó a proferir más insultos.
–Si no se calla en este instante la bañaré de pies a cabeza.
–Hágalo, bruja del demonio.
Y zas, doña Dulce fue bañada como quien baña una torta con chocolate. Perpleja por su reacción, Patricia, junto sus utensilios y se decidió ir al interior de su casa cuando, doña Dulce la golpea con una botella que traía en su mano.
No gasto ni una palabra, Patricia se tiró a golpes sobre la anciana vecina, descargando toda su ira contra la susodicha.
Cuando oyó a lo lejos, la voz de una vecina que vivía enfrente,
”Dulce ándate, de ahí que si no te mata”, Patricia reaccionó y dándole una última bofetada se marchó,
Minutos más tarde el hijo de doña Dulce, uno de los peores malhechores de más baja calaña, azotaba la puerta de una temblorosa Patricia. Armada de valor y atendiéndolo por la ventana, le preguntó que buscaba y este muy maleducado le dijo:
–Te volviste loca, como vas a tirar a mi madre por las escaleras...
Y ese fue la gota que necesitaba para salir de ese infierno, el cual tenía como única dueña a doña Dulce.

domingo, 25 de septiembre de 2016



Los consejos del abuelo. Parte 2
Agustin habia recibido la no tan grata noticia de que debia abandonar su casa, la cual comstruyò para su esposa hacia ya mas de 20años, por causa de su vejez. Su unica hija, Berta, madre de su tercer nieto Matias, habìa decididò llevarlo a vivir con ella.
–Abuelo quizas ni sea tan malo, despuès de todo mi madre es una ecelente cocinera.
–No le pongo duda, solo que èsta es mi casa y me gusta vivir en ella.
Matias comprendia muy bien los motivos que su abuelo le daba en ese momento.
–¿Cuál es el motivo de tu visita?, no me vas a decir que necesitas otro consejo.
Matias sonriò– me asombrò mucho la historia que me relatastes el otro dia y vine a que me contaras que sucedió con el pueblo.
Su abuelo lo mirò ceñudo por unos segundos, el sabìa que Berta lo habia mandado a que intercediera por ella, pero decidiò dejar pasar la situaciòn y se concentrò en complacer a su nieto.
–El pueblo creiò en nùmero, pero seguian siendo esclavos en aquella tierra, a tal punto que estaban cansados de la esclavitud y por esa razòn comenzaron a pedir ayuda a su Dios,
–¿Tenian dioses?
–Tenian un solo Dios, y se hacia llamar el  yo soy, el pueblo clamò a gran voz a su Dios para que los libertara èste escuchò el clamor de su pueblo y se acordo del pacto que habia hecho con los antepasados. El  yo soy los reconociò como pueblo.
Sebastian quedò en silencio, ganandose una mirada de preocupacion de su nieto.
–¿Què sucede?
–Solo quiero decirte algo, cuando estes en problemas pide ayuda, cuando te sientas solo o desesperado pide ayuda que seguramente la vas a encontrar, porque siempre habra alguien dispuesto a ayudarte, a escucharte o simplemente a darte un abrazo, de esos que te reconfortan y te daràn la fuerza para seguir adelante.

viernes, 23 de septiembre de 2016



Los consejos del abuelo.
Matias estaba pasando por situcaciones en su vida que lo dejaban sin fuerzas, agotado. Necesitaba hablar con alguien que pudiera darle un buen consejo. Por esa razon decidiò acudir a la casa de su abuelo, èste le habia sido de mucha utilidad en momentos criticos de su adolecencia.
Sebastian, que asi se llamaba su abuelo, estaba sentado al lado de la estufa con unas graciosas pantunflas que su difunta esposa le habia tejido , èste se rascò su barbilla y saludò con un ademan de su blanca cabeza a su acongojado nieto.
–Sientate– ordenò el delgado anciano que se reacomodaba en su asiento.
–Abuelo, creo que ya no tengo ganas de seguir dandole batalla a la vida– Sebastian no dijo nada solo se limitò a acentir dandole a enteder que lo estaba escuchando atentamente– quizas te suene ridiculo, pero creo que cada mañana me levanto empapado en orin de dinosaurio, pues la mala suerte ha tocado mi puerta para quedarse y no irse jamàs.
–¿Què es lo grave que te aqueja?
–Situaciones del dia a dia que me bajonenan y me ponene de mal humor, sutiaciones que quizas solo a mi me pasan y que siento que no me dejan avanzar– Matias suspirò– se que no puedo quejarme, estoy sano, tengo trabajo y una familia que amo, pero…
–Hubo hace muchos años un pueblo, en una tierra muy antigua, dicho pueblo era esclavo de un rey–Sebastian hizo una pausa, mirò el fuego que se despertaba con cada movimiento que èl ejercia sobre los palos, su nieto lo escuchaba atento– El rey sabia algo que ni el mismo pueblo, al cual tenia como esclavos sabìa, èste Rey les temia, pues sabia que si el pueblo se multiplicaba podia unirse a otros reinos y derrocar su reinado o lo que seria peor irse lejos y declararse independiente, Por esa razòn mandò a  las parteras que atendian a las mujeres que debian dar a luz de ese pueblo, que si los niños fueran varones los mataran. Las parteras por temor a un castigo supremo no obedecieron al rey y el pueblo creiò en nùmero. Cuanto mas los oprimian mas se multiplicaban.
Lo que te quiero dar a entender con esta historia es que no importa el tamaño de las piedras que te encuentres en el camino, lo importante es saber sorteralas, no permitas que nada ni nadie detengan tu avance en la vida. Desarrolla la capacidad de saltar tan alto que las piedras se conviertan en el impulso que te lleve hacia adelatnte.



domingo, 16 de agosto de 2015


 Desquiciadamente

Sonia estaba muerta de miedo, le habían anunciado hace más de dos días que se iría de aquel lugar, al parecer su locura había desaparecido, lo cual ella no se lo había creído para nada. Sí bien las pesadillas y los ataques de furia habían terminado, le aterraba la idea de volver a caer en aquella oscuridad.
No estaba curada, se había repetido mil veces aquel día, no podía estarlo cuando se sentía refugiada en un hospital para enfermos mentales lejos de los recuerdos.
Estaba allí cumpliendo una condena por intento de homicidio y secuestro. Su abogada, la famosísima Lara Parker, logró que dicha condena la pasara a cuidados de doctores y no en una cárcel.
-Es hora de ir con el terapeuta- le informó una enfermera que se había vuelto su confidente- no los hagas esperar.
-Gracias.
Sonia caminó por aquel frio pasillo, donde muchas veces había transitado, los recuerdos la envolvieron como una frazada en noches de inviernos. Apresuró sus pasos para dar por terminada el acoso de éstos, llamó a la puerta y una voz áspera le permitió entrar.
En el consultorio vislumbró no solo al terapeuta, también estaban su nutricionista y su psicóloga.
Un nudo se le formó en su estómago y las lágrimas comenzaron a salir.
-¿Qué sucede?
-Bueno la idea era sorprenderte y creo que lo hemos logrado- contestó Andrea, la psicóloga.
Sonia sintió la necesidad de correr a sus brazos, odiaba lo sentimental que estaba, bueno al menos era normal según el cuerpo de médicos, odiaba a la débil Sonia que había surgido en ella.
-Gracias, no era necesario.
-Claro que lo era- la interrumpió su nutricionista, la cual la había sacado de aquella prisión en que la anorexia y bulimia habían hecho estragos.
-Siéntate- ordenó aquel hombre que se había convertido en su más grande amigo, Carlos el terapeuta. Sonia había quedado eclipsada por su varonil belleza, ojos color miel, pelos rizados y oscuros como la noche, pero poco tiempo después tuvo que tragarse todo aquello, pues Carlos era gay.
- Bien sabes que ha días de tu alta, debemos hacer un chequeo, por esa razón vamos a comenzar por hacerte una pruebas.
Carlos sacó una foto de una carpeta azul, que en la tapa decía paciente 10400, ese era su nombre cuando estaba con las demás internas.
-¿Qué ves?- preguntó Carlos entregándole una fotografía.
Sonia tuvo que mirar dos veces para poder reconocerse.
-Soy yo- dijo asombrada.
- Describe lo que ves.
Sonia parpadeó varias veces tratando de organizar sus ideas: - Es una muchacha destruida, sola, herida, que se odiaba a sí misma.
-¿Qué me decís del aspecto físico?- preguntó Andrea.
- Parece una bruja, con la piel pegada a sus huesos y…- Sonia se atragantó con sus lágrimas- casi pelada, sin uñas y con la piel amarilla.
-¿Que le sucedía?- siguió preguntando Andrea.
-Estaba perdida, no encontraba como curar sus heridas por esa razón se estaba… matando.
Carlos sacó la fotografía de sus manos, le dió unos minutos para recuperarse, para luego alcanzarle un espejo.
-Quiero que te mires y nos digas que ves.
Sonia tomó el espejo tímidamente y en cuanto se vio reflejada, el llanto llenó el lugar, las lágrimas eran incontrolables y los temblores de su cuerpo no la dejaban concentrarse.
-Lo siento... es que no puedo creer lo que estoy viendo.
-¿Qué ves?- preguntó Carlos, pero Sonia no era capaz de decir una palabra- yo te lo voy a decir.
-No por favor, no lo soportaría.
-Lamento informarte que te vas a tener que acostumbrar a estos cumplidos- le aclaró y poniéndose en pie dijo- yo veo una mujer recuperada, que ha dejado atrás todo lo que odiaba y lastimaba.
-Con una alimentación correcta y ejercicio diario logro salir de sus desórdenes alimenticios- Interrumpió Victoria la nutricionista.
-Además, con la cabeza más sana y limpia que nunca- dijo Andrea colocándose a su lado para abrazarla.
-Gracias, porque además de profesionales son mis mejores amigos. Como me gustaría que mi familia estuviera aquí- dijo sin pensar.
-Estarás con ellos, muy pronto- le informó Carlos.
-¿Qué quieres decir?
-Sonia, ¿recuerdas tus planes para irte al extranjero con tus amigos?
-Sí - lo recordaba, ella no había perdido la maña de trazar sus metas y cada mañana recordarlas. Como quien no quiere la cosa, había decidido mudarse al extranjero con Gonzalo y Micaela, sus amigos, ellos tomaron la decisión de cuidarse mutuamente, casándose y formando una linda familia.
-No vas a poder llevarlos a cabo.- las palabras de Carlos la devolvieron a su realidad, donde la palabra “no” era muy común -¿Por qué?, ¿la justicia me lo prohíbe?
-No, al parecer tienes asuntos pendientes en tu ciudad natal.
-¿Qué?- Sonia no podía creer lo que acababa de escuchar, si bien anhelaba ver a su familia, ese no era el plan que ella tenía, no quería volver, por nada del mundo.
-Estarás bien.
-No estoy tan segura.

martes, 7 de julio de 2015



Pedro Rila 16 años, tímido, guapo, de ojos verdes intensos, cabello no tan corto con rulos y castaño, inteligente, exigente, cuidadoso, ama lo imposible y lo posible. Su pasión la guitarra.
Pedro trabajaba en la fábrica textil, la cual pertenece a sus padres, es el gerente mercadeo de menor rango, odia trabajar allí le hace sentir que es una cárcel la cual corta sus alas y no permite volar por sus sueños. Ésta fue fundada por sus padres antes de que él naciera y durante años ha sido la más prestigiosa del país, allí se fabrican todo lo que se refiere a ropa en lanas.
Para Pedro cambiar su realidad no le fue difícil, solo esperaba la oportunidad perfecta para poder despegar de allí, y quien más que su amable prima lo embarca en un camino en busca de un sueño el cual habían iniciado cuando niños.
El día que la magia surge en busca de lo imposible:
…Carla sumida en sus pensamientos se sobresaltó al escuchar una voz grave.
-Hola-
- Hola Pedro, sos vos que susto, pero siéntate- le dijo señalando un pequeño banco color rojo de madera.
- ¿Susto?, si fuiste vos que armaste todo esto- dijo señalando la mesa ratona que arriba llevaba un mantel rojo y blanco a cuadritos, sobré él, tres platos con deliciosas golosinas y una jarra de jugo de naranja recién exprimido.
- Estaba recordando las mil travesuras que hicimos juntos- sonrió- no te vi venir.
Pedro deposito un beso en la mejilla de su prima, mientras pensaba que tramaría Carla, tomo asiento en el incómodo banco, que usaban cuando niños para merendar.
-Éramos unos salvajes- añadió Pedro, llenando su mente de esos dulces recuerdos de la niñez.
- Si, pero sabíamos bien con exactitud que queríamos, para cuando fuéramos grandes- replicó Carla.
- Yo lo sabía, hasta que me encerraron a trabajar en la fábrica de mis padres- afirmó con un deje de rabia.
- Que raro, Pedro quejándose de su trabajo- interrumpió Catherine.
- Hola Cath, ¿cómo estás?- saludó Carla.
- Cansada, pero feliz, hoy he podido salir más temprano del trabajo- Catherine también trabaja en la fábrica de sus tíos, la contrataron cuando terminó sus estudios, el puesto a ocupar era solo unas semanas pero la administrativa renunció y ella se quedó con el puesto, mirando lo que su prima había armado pregunto- ¿Qué te traes? Carloncha-
- Ya lo veras y no me digas así- le dijo invitándola a sentarse.
Mientras Pedro y Carla escuchaban con atención como Catherine había podido escabullirse temprano de la fábrica, aparecían en acción Valentina y Alejandro.

- Bien ahora que estamos todos, gracias por acudir a esta reunión, los he llamado porque hace varios días he estado pensando una idea. Sé que cada uno está en sus rollos, pero quiero que veamos algo juntos.
Carla de debajo de la mesa saco un cuaderno con apariencia vieja, de tapas amarrillas, mientras los chicos observaban el cuaderno, miles de recuerdos surcaron la mente de ellos, pero en especial manera todos se centraron en esa noche cuando escondidos de sus padres se reunieron en el mismo lugar en que hoy están sentados.
En las tapas del cuaderno había unas letras doradas con caligrafía de un niño, decía “sueños a cumplir”.
-¿Qué significa esto?- preguntó Alejandro.
-¿Recuerdan el momento que creamos esto?- preguntó Carla mirándolos a cada uno.
-Sí, fue una noche de verano- dijo Valentina llevándose una galletita a la boca, pero antes de darle un mordiscón dijo- fue mágico.
- ¿Cómo lo puedes recordar?, eras apenas una niña de cinco años- le preguntó Catherine.
- Simplemente lo recuerdo, fue mágico- contestó casi atragantándose con la comida.
- ¿Qué significa esto?- preguntó nuevamente Alejandro mirando a su hermana.
Carla sin decir una palabra más, abrió el cuaderno y comenzó a leer algunas líneas.
“Diciembre del 93, esta reunión la hicimos para poder escribir todo lo que deseamos ser cuando seamos grandes. Lo que queremos ser es una gran banda y con nuestra música cambiar el mundo, si, y lo lograremos.”
- Éramos niños, Carla, no sabíamos que el mundo sería una total mi…
- Alejandro- le interrumpió Carla con el ceño fruncido.
- Miseria, eso era lo único que se me ocurrió- dijo con una sonrisa en la boca.
- Alejandro tiene razón, éramos unos niños obligados por Carla a estar en esa reunión- expresó Catherine.
- Pero fue mágico- agregó Valentina en defensa de su hermana.
-Mágica paliza nos dieron por escaparnos a esa hora de la noche- dijo Pedro entre risas recordando la travesura.
- Bueno chicos, sigan yéndose por la tangente, pero no podemos seguir sin hacer nada por este sueño que tenemos en común – manifestó al fin Carla captando la atención de todos.
-¿Cambiar el mundo?- preguntó Pedro.

- Formar una banda- contestó Carla exasperada…